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La bicicleta carrozada ideal -en cuanto a su rendimiento aerodinámico- es como un puro, alargada en la dirección de la marcha y suave para cortar el viento, con forma ahusada. Enseguida los requerimientos inevitables arrugan la forma de cohete: las ruedas deben llegar al suelo, y el recorrido de las piernas al pedalear ocupa mucho espacio. Por otro lado el viento lateral no es despreciable, con lo que el perfil lateral tenderá a disminuir y aplanarse para afrontar este inconveniente racheado. Es más, el viento lateral es la principal razón para que en general no se considere carrozar bicicletas, y se tienda a hacer triciclos.

El conjunto de las necesidades del carrozado es muy complejo, y el resultado es que en general los pepinos sean muy feos, pero mucho. Los acabados siempre han dejado bastante que desear, y siempre hacían echar de menos los acabados tersos y brillantes de los coches de feria, incluso con sus cromados y sus lucecitas. En realidad el modelo formal es el del automóvil y claro, no es lo mismo. Difícilmente el llamado velomobile  oculta su carácter híbrido. “sobrevenido”, como si le hubieran puesto una chaqueta grande o un disfraz.

Aquí pongo una colección de monstruítos. Saco muchos de aquí.

Reunión de velomobiles en la empresa Flavobike
Reunión de velomobiles en la empresa Flavobike

El Alleweder

El Alleweder, concepto monocasco.

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Go-one

El Go-one, el concepto pepino más puro

Sinner Mango

El Sinner Mango Red Edition, otro triciclo apepinado.

Trice

El Trice

Un experimento escolar

Un experimento escolar, el cuadro es de bambú. La foto lleva al sitio

Valentina

La Gloriosa Valentina, otra cosa.

Velayo

El Velayo: aparatosa máquina de tren eléctrica

Podemos apreciar varias tendencias. Las generales son el intentar carrozar en general con un único casco muy compacto, que incluye las ruedas; por supuesto, la postura es reclinada; la tendencia a “apepinar” el diseño, lo que en ocasiones se muestra como la mejor opción; a menudo las ruedas son lenticulares -sustituyen los radios por una lámina cónica-; la variedad de materiales que se muestran, no siempre bien conjuntados; el penoso acabado, en especial el interior. Y sobre todo a hacer triciclos en lugar de bicicletas.

El feísimo experimento escolar, mucho más interesante por dentro, con un proyecto que vale la pena consultar en su web, no aprovecha las ventajas de la fibra de vidrio al construir en molde perdido. Proyectan el casco como un bólido supersónico, sin tener en cuenta que la resistencia es muy relativa hasta velocidades de 60 kilómetros por hora. Es decir, que si los aviones indetectables vuelan a mach 3 y tienen aristas, una modesta bicicleta puede permitirse formas algo menos streamline. Sobre todo teniendo en cuenta que los vientos ‘supersónicos’ a lo mejor le vienen de lado.

Por el contrario, la espectacular ‘Gloriosa Valentina’ pide un motor de muchos caballos, pero tiene la virtud de aprovechar un uso profesional de la fibra, con un molde normal (la carrocería se hace dentro del molde, ¡por Dios!). Espero que no marque tendencia (temo que lo hará), porque ver por las carreteras un supercar a treinta va a quedar mal. Por suerte tiene la virtud de mostrar lo que se puede hacer.

Parecido pero sin la virtud de la modestia es el Leonardo Leuci, superpepino al que dedicaré una entrada pero que circulando parecerá que está averiado, o que está aterrizando.

Superpepino

¿Giuggiaro? ¿Pininfarina? ¿Bertone? No es un proyecto de helicóptero, no

Yo apuesto por una estética propia para los vehículos de propulsión humana, que no prometa lo que no dan, pero que apure todas las posibilidades del material y de la tecnología. Sobre todo, apuesto por un poquito de modestia.

Soluciones: con los pies en el suelo

Traigo aquí dos ejemplos de buen diseño, que no se quedan cortos ni se pasan.

Primero, la cumbre del modelo ‘pepino’, pero con buenos acabados y dos dedos de frente: la Flevobike Orca.

Orca

La Flevobike Orca, tecnología holandesa, precio de primer mundo

Apurando el concepto pero haciendo de la necesidad virtud, que es lo que hace el diseño: el protector de la cabeza muy integrado, los huecos para los retrovisores no son ostentosos, y el espacio para las piernas se reinterpreta en un casco doble que se integra con las luces. Algún complemento extremadamente bien pensado, como el liviano protector para la intemperie.

Capota del Orca

Capota del Orca, diseño ejemplar

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En lugar de construir el molde en dos piezas lado a lado hace una pieza inferior y tres piezas superiores.  El acceso es sencillo, los detalles interiores están cuidados, exteriormente ni falta ni sobra nada. Flevobike apuesta por el cambio interno Rohloff, palabras mayores. La Orca respira honestidad , saggesse y mimo.

En lo negativo -aparte de la página web-, el acabado interior con la fibra al aire, las barras y todos los componentes al alcance de una patada, y desde luego el precio, 7.850,00. No la dejéis en la calle.

Y segundo las inteligentísimas soluciones de Hase Bikes, las Klimax 5K y 2K, que comparten una carrocería ultraligera sobre un triciclo de concepto monoviga recta.

Klimax 5k

Klimax 5K, hasta 500 watios y 45 Km/h

Las imágenes son de sobra elocuentes. Todo en su sitio, todo muy bien acabado. El motor de buje en la rueda delantera, un cambio de 8 velocidades Shimano Nexus Premium, la batería fuera del espacio del ciclista. Cosas que me dan mucha alegría, guardabarros adecuados, luces de sobra.

Klimax 2K

La Klimax 2K, limitada hasta 25 Km/h

A la vista quedan ademas los defectos, si los queremos llamar así: no hay espacio para transportar bultos, y va abierta, sin protección de las salpicaduras el suelo. Es lo que se dice una bici con paraguas.

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Tampoco el precio está muy bien diseñado, 7490 € la 5K, 5890 € la 3K. La 5k no está homologada fuera de Alemania, no podría circular por exceso de potencia. Pero qué queréis que os diga, éste es el diseño que me mola. A ver si me la traen los Reyes…

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